Truco:

Lo primero que debe tener en cuenta es que, para que el nombre sea fácilmente reconocible por el caballo, debe ser lo más breve posible, de dos sílabas a poder ser. Si no es así conviene ponerle un sobrenombre (que se aproxime lo más posible al nombre verdadero).

Para que lo reconozca podremos valernos de este truco:

  • Ataremos al caballo en un lugar en el que se encuentre solo;
  • Pronunciaremos su nombre sin que nos pueda ver, a lo que él reaccionará por pura curiosidad.
  • Después iremos hacia él y le daremos una golosina.

Debemos repetir esta acción varias veces, de forma que el caballo terminará por asociar a ese nombre una sensación agradable, por lo que responderá a él.

No debemos olvidarnos nunca de dar una pequeña recompensa al animal por su respuesta, aunque sea simplemente en forma de caricia.

 

 


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